Hola
a todos/as!
Inauguro mi actividad en el blog! :P Mi objetivo es compartir la información que he
ido acumulando hace ya un tiempo atrás, con aquellos compañeros/as
que como yo, sienten pasión por la etología y las teorías de
aprendizaje. Lo hago con un pequeño texto de Tomás Camps para el XI
Congreso de Especialidades Veterinarias, en Marzo del 2012.
Una
pequeña aportación para ir abriendo el apetito.
Que lo disfrutéis!!
Pep
Rusiñol.
Problemas
de conducta asociados al dolor en perro
Tomás
Camps*, DVM, MSc, Dip. ECVBM-CA, Marta Amat, DVM, MSc, PhD, Dip.
ECVBM-CA,
Susana
Le Brech, DVM, MSc, Deborah Temple, DVM, MSc, Xavier Manteca, DVM,
MSc, PhD,
Dip.
ECVBM-CA.
Facultat
de Veterinària de la Universitat Autònoma de Barcelona
Está
ampliamente aceptado que los problemas de comportamiento pueden estar
causados o empeorados
por problemas de origen “médico” u “orgánico” (Overall,
2003, Bowen and Heath, 2005, Beaver, 2009). En ocasiones la relación
entre la patología médica y el problema de conducta es muy obvia,
sin embargo en otras ocasiones constituyen en verdadero reto
diagnóstico (Heath, 2007). Aunque los problemas de origen médico no
sean siempre prioritarios en el diagnóstico diferencial, deberían
incluirse siempre, especialmente cuando el problema de comportamiento
ha aparecido de forma súbita o la respuesta al tratamiento
conductual
no es favorable.
Los
problemas de conducta originados o empeorados por un problema médico
son frecuentes. Por ejemplo, en un estudio realizado en el Servicio
de Etología del Hospital Veterinario de la Universidad de
Pensilvania, se observó que más del 50 % de los casos visitados por
un problema de conducta presentaba alguna complicación médica
subyacente que necesitaba tratamiento, que requerían medicación
para el problema de comportamiento, o ambas situaciones (Overall,
1997).
Se
han descrito muchas patologías como posibles causas de alteraciones
del comportamiento. Hay
muy pocos estudios epidemiológicos al respecto, pero según la
experiencia clínica del autor, entre las alteraciones más
frecuentes encontramos las patologías que cursan con dolor, las
alteraciones endocrinas (el hipotiroidismo y el hiperadrenocorticismo
son las más representativas en perros), las alteraciones hepáticas
(principalmente el shunt portosistémico), alteraciones neurológicas
(especialmente, pero no exclusivamente, las que tienen una
localización intracraneal), alteraciones dermatológicas
(especialmente las que cursan con prurito) y las patologías del
sistema urinario.
El
dolor, especialmente el de curso crónico, tiene especial relevancia
en los problemas de conducta. Los signos clínicos más frecuentes de
dolor en los animales son los cambios de comportamiento y se
clasifican en dos grandes grupos (Hellyer et al., 2007):
- Perdida de comportamientos normales: por ejemplo, la disminución o ausencia de la actividad, disminución o ausencia de la conducta de alimentación, letargia, etc.
- Aparición de conductas anormales: Los más frecuentes son las conductas agresivas, miedos y fobias, conductas de eliminación inapropiada, vocalizaciones, alteraciones en las interacciones con el/los propietarios o con otras mascotas de la casa o ajenas, expresión facial alterada, postura alterada (parada o en marcha), conductas repetitivas y/o excitación.
Además
también se observan otros signos como:
- Reacciones al tacto: Aumento de la tensión o rigidez corporal en respuesta a la manipulación suave de las zonas dolorosas.
- Alteraciones de parámetros fisiológicos: El dolor induce una respuesta de estrés en el organismo (Mellor et al., 2000). La mayoría de las alteraciones fisiológicas serán el reflejo de esta respuesta de estrés. Los cambios más frecuentes son el incremento de la de la frecuencia cardíaca, respiratoria, de la temperatura corporal y de la presión sanguínea, además de la dilatación pupilar.
Teniendo
en cuenta lo comentado hasta ahora, el dolor es siempre una necesidad
de tratamiento
ya que:
- Puede generar o empeorar problemas de comportamiento que suponen un peligro para las personas (agresividad) o causen una alteración de la convivencia con las personas (p.e. vocalizaciones, alteraciones en la interacción con el propietario o con otros animales y eliminaciones inadecuadas).
- Puede producir problemas de comportamiento que sean perjudiciales para el animal (p.e. miedos y fobias, conductas repetitivas y, en general, otras conductas relacionadas con la respuesta de estrés que se genera).
Como
consecuencia de los problemas de conducta asociados con dolor, pueden
verse alterados tanto el bienestar de las personas como del propio
animal o, incluso, acabar con el abandono o la eutanasia.
En
conclusión:
- Los problemas de conducta pueden deberse a problemas de origen médico.
- Entre éstos, el dolor representa uno de los principales problemas.
- Siempre se debe llevar a cabo un examen médico del animal que descarte problemas orgánicos y, en especial, patologías que cursen con dolor.
- Los signos más frecuentes del dolor son los cambios de comportamiento. Entre los que se encuentran conductas que pueden ser perjudiciales para las personas o el propio animal.
- El tratamiento es, por tanto, una necesidad.
Bibliografía:
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Bowen
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Heath
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Ethology.
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Zootechinche. 2007; 87.
Hellyer
P, Rodan I, Brunt J, Downing R, Hagedorn JE, Robertson SA. AAHA/AAFP
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Mellor
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Overall
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